Alrededor del fascinante mundo del vino
se tejen historias y mitos. Quizás, muchos de
ellos tengan un origen justificado, pero el paso
del tiempo los ha derrumbado y han perdido sus
fundamentos. No obstante, la imaginería popular
los mantiene. Hoy hablaremos de algunos de ellos.
Los buenos vinos para los que saben
Es muy probable que un experto en el tema pueda
disfrutar mejor un vino de calidad al degustarlo,
que alguien que no tiene tantos conocimientos.
Pero todos podemos gozar de un vino, sin
importar la experiencia, si ponemos atención en
el momento de beberlo y tratamos de distinguir
sus aromas y sabores, de descubrir algo. Hay que
tenerse confianza, y si no siente lo mismo que
un experto, sus propias sensaciones son válidas.
Y el placer, sin dudas, personal.
Blanco con pescado y tinto con asado
Así dice un viejo refrán, que la gran mayoría,
coincide que perdió vigencia. La razón histórica
se la encuentra en que los taninos del vino
tinto al combinarse con el yodo del pescado,
producen un sabor metálico desagradable. Pero
hoy ya no es así. Las técnicas de vinificación
nos proporcionan tintos con taninos muy suaves
que se combinan de maravilla con pescados grasos.
De igual manera, hay blancos que acompañan bien
a las carnes. Pero en definitiva, la propia
experiencia es lo mejor.
Mientras más caro, mejor
Falso. La relación precio/calidad es una
variable que cada vez tienen más en cuenta los
consumidores que exigen la excelencia del
producto y la razonabilidad de sus precios. Es
así, que hoy en día se consiguen muy buenos
vinos a bajo costo; y por el contrario, vinos de
gran valor cuya calidad no guarda relación con
su precio.
Por ello la experiencia personal, más la
información que pueda obtener a partir de
comentarios de expertos reconocidos, servirá de
guía para tener un buen vino con un valor
razonable en su mesa.
Cuanto más viejo, mejor
Generalmente no es así. La actual tendencia de
las bodegas, es que cuando el vino sale a la
venta, ya está en plenitud y listo para
degustarlo. En el caso de los vinos blancos, es
hasta inadecuado guardarlos por más de dos años,
ya que es en su juventud cuando mejor regalan
sus aromas y los sabores a frutas. Existen
algunas excepciones, sobre todo cuando se trata
de vinos licorosos que pueden mejorar su
complejidad en el roble.
En los tintos, la estiba los mejora, pero
también con un límite de tiempo, luego comienzan
a decaer. La variedad más apta para el
envejecimiento es el Cabernet por la fuerza de
sus taninos.