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La
producción del distrito incluye combustibles (naftas,
gas oil), polímeros, parafinas, ferroaleaciones, yeso,
bentonita, carbón de coque, vapor producto y energía
eléctrica. Si bien no tiene población estable casi 1500
operarios trabajan en el área.
Reseña Histórica:
El departamento de Luján de Cuyo fue creado el 11 de
mayo de 1855, con el nombre "Villa de Luján"; durante el
gobierno del General Pedro Pascual Segura. Su municipio
fue creado en 1872. El pueblo de Luján realizó un
importante aporte a la historia de la independencia
Argentina, tuvo una participación protagónica en la
formación del Ejército de Los Andes. Se declaró "Ciudad"
la Villa de Luján en octubre de 1949. En 1964, tanto
ésta como el departamento pasaron a denominarse "Luján
de Cuyo".
En principio cuando los españoles por orden del
gobernador García Hurtado de Mendoza, al mando del
capitán Don Pedro del Castillo llegaron al valle de
Huentota en una expedición compuesta por sesenta
españoles, mil quinientos indios auxiliares y un
capellán, el Fraile Humberto de la Cueva, se encontraron
un precario pero efectivo sistema de regadío artificial
con el que la población local cultivaba papa y maíz
originario de América y desconocidos en la época en
Europa. El Capitán del Castillo denominó el sitio
Mendoza - Nuevo valle de Rioja. Era el 2 de Marzo de
1561. El nombre era un homenaje al Gobernador de Chile
Hurtado de Mendoza y la tierra natal de Castillo.
El sistema de riego era derivado de un canal que
denominaban Goazap Mayu o Potu del Inca y que luego los
españoles denominaron Acequia principal o río de la
ciudad. La ciudad se ubicó en la margen derecha del
canal.
Reemplazado en Chile Hurtado de Mendoza por el Capitán
Villagra, el nuevo gobernante destaca una nueva
expedición al mando del capitán Juan Jufré quien en un
intento de eliminar lo hecho por Del Castillo traslada
la ciudad a la margen izquierda a "dos tiros de arcabuz"
al S.O. por encontrar el lugar más competente y
rebautiza a la ciudad con el nombre de "Resurrección -
Provincia de Huarpes". Sin embargo el tiempo y los
hechos fueron superados respetando el nombre de Mendoza.
Es de destacar que la expedición española y la fundación
de Mendoza tienen la particularidad que fue dispuesta
por pedido de los indios de Cuyo, que querían que
viniesen a darles "conocimientos de Dios y a poblar y
tenerlos en justicia y razón". El gestor de los indios
fue el Cacique Conecho que gobernaba las regiones de
Uspallata, por delegación de los otros caciques, quien
mandó en Embajada a Chile a su hijo Chacha.
Fue difícil el arraigo de los españoles al lugar,
quienes generalmente residían en Chile, llegaron al
extremo de quedar 12 españoles a los 4 años de haberse
fundado Mendoza. El gobernador de Chile tomó medidas
drásticas, tales como quitar los fondos a los
"encomenderos" que no se radicaban y con ello fue
aumentando el asentamiento y la población en el año 1600
ascendió a unos 80 pobladores españoles.
La buena disposición y mansedumbre de los indios hizo
posible que los encomenderos se afianzaran, pero algunos
españoles trasladaban los indios a Chile, con lo que fue
afectándose la mano de obra india, lo que motivó su
reemplazo con esclavos cuya introducción se autorizó.
Ese tiempo de consolidación fue un largo y duro período
y desde entonces el problema más agudo para la expansión
era la provisión de agua, tanto para la población como
para el cultivo. Era permanente la lucha con las fuerzas
de la naturaleza, reconstruyendo lo que los aluviones
destruían, las crecientes procedentes del río o de los
"ríos secos" que bajaban de las serranías cercanas, era
un verdadero azote, pero la falta de medios y el
desapego de los pobladores, hicieron que transcurriera
mucho tiempo para tomar decisiones para terminar con
ésta situación. Cabe destacar que en general los
españoles buscaban oro o plata y no hacerse
agricultores. Sólo la necesidad y la falta de medios los
arraigaba al nuevo suelo. La población no podía absorber
los costos de las obras, ya que sus ingresos eran
modestos, de manera que recién en el año 1788 pudo
contratarse una obra del río para riego. Luego de un
concurso pregonado por toda la ciudad se presentaron 2
licitantes: Don Nicolás Corvalán y Don Juan de Godoy,
adjudicándose la obra al primero. Posteriormente a
observaciones que formulara Corvalán, se rescinde el
contrato y se adjudica la obra al arquitecto José Conte.
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