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Así lo
señala un estudio de la Universidad de Madrid en el que
participaron científicos españoles, portugueses y del
INTA en Argentina, que fue realizado en 8 países. Los 23
climas detectados “representan el 60% del total de
grupos climáticos vitícolas identificados a nivel
mundial”.
Una investigación de la Universidad Politécnica de
Madrid dirigida por el español Vicente Sotés ha
identificado 23 climas vitícolas diferentes en 8 países
de Latinoamérica. El científico, oriundo de la zona
vitivinícola de La Rioja en España, explicó en diálogo
con FINCAS que el estudio se ha centrado en 92 regiones
vitícolas en 8 países: Argentina, Bolivia, Brasil,
Chile, Cuba, Méjico, Perú y Uruguay, donde se han
identificado 23 climas vitícolas. “Esto representa el
60% del total de los grupos climáticos vitícolas
identificados a nivel mundial”.
En Argentina el estudio se hizo con la ayuda de los
científicos del INTA. Los resultados de esta
investigación, que aún no han sido publicados, indican
que la región posee una variabilidad climática muy
grande: sobre 92 regiones vitícolas de los 10 países, se
han identificado climas vitícolas en 23 grupos
climáticos, que corresponde al 60,5% de los grupos
climáticos identificados a nivel mundial. “Esta
variabilidad explica una buena parte de la diversidad de
los productos de la región latinoamericana, sus
características organolépticas y la tipicidad de sus
vinos”, dijo Sotés.
Entre las conclusiones indica que entre las regiones
tipificadas “Argentina posee una amplia variedad
climática para la producción de la vid. Zonas como El
Bolsón o Malargüe, con grandes extensiones incultas, que
presentan climas muy frío y templado respectivamente,
hasta zonas con climas cálidos, moderadamente secos y de
noches muy frías como los del Valle de Uco y las
regiones vitícolas de la Patagonia en el Valle de Río
Negro”.
Acerca de lo que sucede en países de clima tropical y
subtropical el estudio constató que un clima vitícola
con variabilidad interanual como el que tienen Brasil y
Cuba permite la producción de dos cosechas anuales
distintas, en condiciones normales.
Sin embargo, señala Sotés, “en las zonas tropicales la
maduración de la uva no se da con las mismas condiciones
que en zonas templadas frescas o frías; lo mejor para
conseguir aromas y compuestos fenólicos estables es que
durante el mes anterior a la recolección haya un salto
térmico importante entre la noche y el día (es lo que en
nuestro trabajo se reconoce como frescor de las noches)
y esas condiciones evidentemente que no se dan el las
zonas tropicales. Pero estas zonas tienen otras ventajas
producen dos cosechas al año, con características
distintas lo que económicamente es interesante e incluso
da una imagen atractiva comercialmente porque el
consumidor demanda productos”.
Para qué sirve el estudio
En el trabajo se han estudiado observatorios de todos
los países y se ha hecho una clasificación climática
mundial, metodología desarrollada por Jorge Tonietto, de
Embrapa de Brasil en Bento Gonçalves, que hizo la tesis
doctoral sobre este tema en Montpellier. Consultado
Sotés sobre la utilidad que tendrá esta investigación a
nivel de la producción, Sotés señaló que el tratamiento
de la información “permite evaluar y seguir el clima
vitícola mundial y su evolución en el tiempo. Con ello
es más factible adaptarse a las evoluciones futuras,
entre otras a las previsibles del cambio climático, que
pueden variar las peculiaridades de los productos, el
cambio de áreas vitícolas y las necesarias adaptaciones
en el cultivo del viñedo”.
Mediante la observación los investigadores pueden notar
las diferencias por efecto del clima y diferenciar los
perfiles de una misma variedad cuando es cultivada en
zonas diferentes; “a la inversa se tienen informaciones
del comportamiento de variedades en un clima y luego
pueden compararse. Como disponemos de una base de datos
climáticos mundial podemos estimar la adaptación de
variedades en climas similares y prever su
comportamiento. Y de esa manera estimar que variedades
son las que mejor se adaptan a cada región”.
Cambio climático
Si bien el estudio no versa directamente sobre los
efectos del cambio climático, Vicente Sotés tiene datos
recientes de lo que se prevé en cuanto a esta situación,
ya que preside del grupo de expertos de medio ambiente
vitícola y cambio climático de la Organización
Internacional de la Viña y el Vino (OIV).
“El clima representa el comportamiento medio de una
serie larga de años, unos 30 como mínimo, y en un
periodo tan largo hay variabilidad; es cierto que en la
ultima década se han presentado 6 ó 7 de los años más
cálidos del último siglo y se observa una tendencia
creciente en la evolución de la temperatura como han
puesto de evidencia los expertos del Panel
Intergubernamental del cambio climático en su informe de
2007”, ratificó. Sobre las lluvias, en cambio, indicó
que la predicción es difícil. “Con el cambio climático
va a llover mas en el mundo porque la temperatura más
alta evapora más agua pero no es fácil predecir el
reparto. Se van a producir episodios más variados y
extremos, con tormentas intensas y periodos de sequía
más largos. Aparentemente Sudamérica tendrá menos
problemas que el Sur de Europa, pero los tendréis”,
concluyó
En esta región, dijo, los problemas más graves del
cambio climático pueden estar aparejados por el estrés
hídrico de la viña. “Es preciso manejar bien el riego.
La temperatura del racimo es importante y hay opciones
para amortiguar su elevación como el manejo de la
canopia y la orientación de las filas”.
En cuanto a cómo se comportará cada variedad ante esta
variación climática variedades señaló que “hay
diferencias porque algunas son más sensibles. El
desplazamiento a zonas mas altas (Valle de Uco es un
ejemplo de adaptación), es una alternativa. Por cada 100
metros de altura la temperatura media desciende 0,6 ºC y
eso es mucho. Hay viñedos en Valle de Uco a 1500 metros
que sobre los de la zona de Mendoza, a 700 metros, dan
muchas opciones de cara al futuro”.
Fuente: Esta nota fue publicada por el Suplemento
Fincas, de Diario Los Andes.
Zonificación de áreas de viñedo
La investigación de la Universidad Politécnica de Madrid
se basa en métodos de zonificación de las áreas de
viñedo, que determinan el comportamiento de la vid y su
delimitación geográfica, mediante un SIG (Sistema de
Información Geográfica) que integra toda la información
obtenida y la validación de la metodología empleada.
La iniciativa pretende mejorar la calidad de estos vinos
para impulsar su comercialización en el mercado
internacional. La Organización Internacional de la Viña
y el Vino (OIV) recomendó a sus países miembros el
desarrollo de trabajos de este tipo, para lo que creó un
grupo de expertos que trabajan en esa línea.
La OIV entiende que, en un mercado globalizado, los
intercambios de información y conocimientos entre países
son de gran importancia, dado que la demanda se dirige
hacia productos de calidad con rasgos peculiares.
El catedrático riojano Vicente Sotés dirige el Grupo de
Investigación de la Universidad Politécnica de Madrid,
pionero en España en estudios de zonificación vitícola,
que lidera este trabajo de campo de rango internacional.
En España, el Grupo ha llevado a cabo la caracterización
por zonas de las denominaciones de como Ribera del Duero,
Rioja, Rueda, Somontano, Toro y Cigales.
Fuente: Gabriela Malizia, Área del Vino, Editec SRL
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