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Sumados a
la ola de los jóvenes (02/08/2007) - Autor: Mariano
Braga
El segmento de los jóvenes es un mercado en fuerte
expansión que presenta grandes oportunidades. Aún cuando
pueda pensarse que difícilmente una bodega logre
penetrar en este particular mercado, yo confío en que
todavía hay mucho por hacerse. Si no me creen, los
invito a leer estas líneas…
En la franja de edad que varía entre los 18 y los 30
años, existe un grupo de personas que, desde el punto de
vista comercial, presentan un gran atractivo. Los
jóvenes no sólo son los futuros consumidores sino que
hoy son una realidad que atrae a muchas empresas,
dispuestas a orientar productos específicos para el
segmento.
La semana pasada tuve el placer de integrar el jurado
del Concurso VinoSub30 que se realiza todos los años en
la Ciudad de Buenos Aires. El espíritu de este proyecto
consiste en definir cuál es el perfil de vino que mejor
se adecua al segmento joven.
Independientemente del enorme atractivo que constituye
para cualquier bodega presentar sus productos en
concursos de vinos, éste en particular tiene un
atractivo aún mayor. No solamente porque permite definir
el estilo de vino “ideal” para los jóvenes sino porque
además incursiona en un terreno muy poco estudiado pero
al que todos quieren sumarse.
Como parte fundamental en la comercialización de
cualquier producto, es prácticamente impensado (y me
atrevería a decir que es una acción digna de un
kamikaze) ingresar a un mercado sin haberlo estudiado
previamente. Y en materia de jóvenes, jóvenes-adultos,
las investigaciones, precedentes y datos sobre su
consumo es muy limitado.
La realidad es que es un segmento dentro del cual se
pueden encontrar individuos de alto poder adquisitivo,
otros de un poder de compra mucho más limitado, algunos
conocedores y otros que recién se inician. Jóvenes en
busca de vinos frescos y ligeros, otros que prefieren
aquellas botellas más evolucionadas. El segmento, como
se ve, es un gran mercado encubierto.
¿Podría alguien pensar que ya no queda nada más por
hacer con el segmento? Tal vez creían eso luego de que
Bodegas Bianchi lanzara un frizzante de Malvasía y
Sauvignon Blanc bajo el nombre de “New Age”. Ya no
quedaban espacios que ocupar. Entonces subido a la ola
australiana llegó el primer vino en lata nacional, el
IronWine. ¿Y? ¿Ahora qué hacemos? Probablemente no
podamos hacer nada más.
Pero la línea Rumbos, de Bodegas Santa Ana crea el
primer vino tranquilo de bajo costo con publicidades
netamente juveniles. Y Suá, de Dante Robino, le da una
vuelta de tuerca a la cuestión creando el “frizzante de
las mujeres”.
Dicen que para muestra basta con un botón. Y en el
mercado de los jóvenes podríamos abrir una mercería.
Casos novedosos como estos existen muchos, sólo que
debemos tener en cuenta que “subirse a la ola” sin algo
que ofrecer no tiene ningún sentido. Debemos entender,
antes que nada, que en la diferenciación (tal como
escribí en el informe de la semana pasada) radica una de
las claves más importantes para el éxito de un negocio.
Aunque pensemos que no se puede, queda claro que aún hoy
podemos diferenciarnos en el mercado de los jóvenes.
No quiere decir que por ser jóvenes estarán dispuestos a
comprar cualquier producto. Quiere decir que debemos
conocer en profundidad ese segmento para abordarlo
inteligentemente, con una propuesta interesante que
ellos sepan valorar. Creo que esta es la única manera
que tenemos para surfear exitosamente (y sin tragar agua)
la rentable ola del mercado de los jóvenes.
Mariano Braga
info@marianobraga.com.ar
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