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El auge del champán rosado (13/09/2007) - Autor: Viviana
Sánchez Salinas
El champán es una bebida milenaria que se asocia con los
momentos de celebración. Hoy su consumo se expande y se
elige beber esta efervescente bebida tanto en
situaciones especiales como en reuniones cotidianas. El
rosado crece.
El champán (o champaña) del francés, Champagne, también
denominado vinum titillum por los romanos es un tipo de
vino espumante. Uno de los vinos más famosos del mundo.
Un vino que la mayoría de sus aficionados están
dispuestos a pagar altos precios. Un vino que ha
conseguido vender mucho más de lo que hay en la botella.
Ninguna otra bebida se asocia tan claramente a conceptos
como lujo, glamour, celebración, exclusividad o
sofisticación. En este sentido, es mucho más que un
vino. Hoy, se elige a esta preciada bebida para
acompañar un sinfín de ocasiones.
Pedro Rosell, presidente de Bodega Campo Negro y Finca
El Reposo opinó que “el consumo de champán sigue
aumentando. Argentina es uno de los más importantes
consumidores en Latinoamérica y en el mundo. Brasil,
también marca un alto consumo de esta bebida pero no
tanto como Argentina”.
Ciertas tendencias indican que el champán rosado es
quien marca la moda, acorde a una inclinación mundial.
Una de sus particularidades diferenciales es la bondad
de su boca redonda y generosa, expansiva y persistente
sobre el final gracias al Pinot Noir.
Esta bebida se alza a la fama junto a los vinos finos,
que también han aumentado en volumen los últimos
tiempos. Rosell atribuye este crecimiento a que existe
mayor apertura por parte de los consumidores, conocen
más de su elaboración, se abren a aprender, a probar
vinos espumosos. Y agrega que este fenómeno es
directamente proporcional a que “los consumidores saben
más de cocina, entonces acompañan sus comidas con
champán, cosa que antes no hacían. Hoy existen champanes
más contundentes, con más cuerpo que antes, mejores para
acompañar con carnes”, afirmó Rosell tan erudito en
vinos como en gastronomía.
Con respecto al público, el consumo se da más en
adultos, quienes se pueden permitir probar productos
importados y acceder a ellos por su posibilidad
económica. Los jóvenes en cambio, si bien están ávidos
de la cultura de los vinos en general, aún no centran su
elección por el champagne. “Lo prefieren las personas
que se inclinan más por los aromas y sabores frutados y
más dulces. En las damas se nota una inclinación hacia
los rosados dulces (Rosé Duc)”, opinó Miguel Mas de
Champañera Miguel Mas-Huerta Orgánica Anahata, de San
Juan.
Ante esto, algunas bodegas están poniendo en práctica
estrategias publicitarias para atraer a estos jóvenes
consumidores. Pablo Naumann, gerente de Comunicación
Institucional de Bodegas Chandon explicó que “estamos
lanzando una campaña para promocionar Chandon Rosé, con
una propuesta que apela a persuadir el costado atrevido,
extrovertido del consumidor. Proponer un consumo
desestructurado, sensual. No solamente al público
femenino sino también despertar este sentido en el
hombre”. Naumann agregó que “el mundo es complejo, la
idea es sacarlo de allí, que se anime a probar algo
distinto”. No es sólo para gente joven, es para gente
“fresca de espíritu”.
Por Viviana Sánchez Salinas
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