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Cada vez
son más las bodegas que producen aceite de oliva premium.
Aunque la comercialización de este producto sigue
apareciendo aún como un negocio secundario, no dejan de
sumarse al mercado las marcas relacionadas con el vino y
sus atributos se promocionan con el mismo énfasis.
Vino y aceite de oliva parecen ser negocios que marchan
por el mismo camino. Desde hace un par de años varias
bodegas han incursionado y están desarrollando nuevas
unidades de negocios de la mano del aceite de oliva.
Este no es un negocio subsidiario, aunque Argentina como
productor tenga una mínima parte del share del mercado y
sean los europeos (España e Italia) quienes llevan la
bandera del producto por el mundo con su dieta
Mediterránea. Según datos de la Cámara de Comercio
Exterior de Cuyo, en nuestro país en el 2006 se
exportaron en total a granel y envasado, 58.515.218
dólares FOB por la venta de aceite de oliva, lo que
representó 15.017 toneladas de este producto. Mientras
que en el 2007 se exportaron 65.094.920 dólares FOB, lo
que representa 17.766 toneladas.
El 90% de las exportaciones de aceite de oliva
corresponde a la categoría extra virgen. Los principales
destinos son: EE.UU. y Brasil, que juntos representan el
40% de las exportaciones, mientras que el tercer destino
es Italia que aporta el 4%, paradójicamente uno de
nuestros competidores.
Varias bodegas no sólo están vendiendo vino, sino que
sus cadenas de distribución están sumando un nuevo
producto, el aceite de oliva. Se trata de bodegas como
Tittarelli, Zuccardi, López, Alta Vista, Lurton,
Caligiore, Bianchi, Tapiz, Atilio Avena y Tierras Altas,
entre otras, aunque estas dos últimas hicieron un
proceso inverso, ya que primero comenzaron con las
aceitunas para luego dedicarse al vino.
“Desde la antigüedad, alrededor del Mediterráneo, los
dos cultivos van a la par. En Mendoza, los inmigrantes
plantaron tradicionalmente olivos en medio de los
viñedos desde principio de siglo, llevando conjuntamente
estos dos negocios. Estos olivos se encuentran en casi
todos los viñedos de Alta Vista, lo que nos llevó a
perpetuar la tradición produciendo nuestro propio aceite
de oliva con el método tradicional del molino de
piedra”, sostuvo el gerente general de Bodega Alta
Vista, Philippe Rolet, quien agregó que “no obstante,
por los volúmenes producidos y el método de producción
artesanal y altamente cualitativo no deja de ser
marginal este negocio en comparación con el vino en Alta
Vista”.
Gustavo Caligiore, dueño de Bodega Caligiore, un
establecimiento especializado en vinos orgánicos,
también ha empezado con la producción de aceite de
oliva. “Básicamente en una de las fincas hay olivos
entre la plantación de vid y por los pedidos de las
personas que visitaban la bodega empezamos a producir
aceite con aceitunas certificadas orgánicas. Hacemos una
cantidad muy pequeña, sólo para vender en la bodega”.
El mismo canal
Aprovechando esta conexión ancestral entre los viñedos y
los olivos, los bodegueros iniciaron su unidad de
negocios “ultra premium”. Una de las principales razones
por las que estos productos se pueden comercializar
juntos es que los canales de venta en mercados “on trade”
y “off trade” son prácticamente los mismos.
“Nosotros hacemos vinos de alta calidad y el aceite ha
seguido esa tendencia. La idea de hacer aceite de oliva
surgió en el 2005, ya que muchos de nuestros clientes
nos pedían ese producto”, sostuvo Guillermau Martinau,
director General de Bodega Lurton, que produce
anualmente unas 10.000 botellas de oliva de 500 cm3.
“Principalmente – continuó - vendemos nuestra producción
en Europa y más específicamente en Francia. Lo que
hacemos para colocar el aceite es aprovechar nuestra
fuerza comercial y como vendemos a importadores que a su
vez se conectan con tiendas mayoristas, no hay
problema”.
Para su colega, Philippe Rolet hay algunas diferencias:
“Cuando se producen aceite de oliva y vino a grandes
escalas, los canales de distribución intermedios son
distintos, pero los finales tienden a ser los mismos, es
decir, almacenes, supermercados, entre otros. En una
producción más acotada o especializada, los canales de
distribución pueden ser idénticos como almacenes finos y
restaurantes y también pueden ser distintos en el caso
de vinotecas o tiendas especializadas en aceites”.
Mientras que Rodolfo Vargas Arizu, de Tierras Altas,
quien es uno de los principales productores de aceite de
oliva de la zona, hizo el recorrido inverso. “En el
canal de aceite de oliva incluimos el vino, que se
acompaña muy bien sólo en alta calidades. Los canales de
distribución son similares, son productos gourmets,
donde se busca máxima calidad”.
Sin una apreciación sólida del producto
Las bodegas productoras de aceite de oliva tratan de
lograr un proceso de cambio en la mente del consumidor,
similar al experimentado con el vino, donde el
consumidor pasó de consumir vinos básicos sin mención
varietal a preferir vinos en menos ocasiones, pero de
mayor calidad.
“Exportamos el 85% de nuestra producción, porque el
consumo en Argentina es muy bajo y el mercado interno
sólo absorbe un 15% de la producción nacional.
Históricamente, ha sido un producto exportable y ese ha
sido el gran mercado”, dijo a FINCAS Vargas Arizu.
Recién en los últimos años y con la fuerte actividad de
promoción los consumidores están buscando cambiar los
hábitos. En este sentido, por ejemplo, en la provincia
de Mendoza, desde la Universidad Nacional de Cuyo
convocaron a personas interesadas en formar parte de un
panel de cata de aceites de oliva virgen, como parte del
proyecto de extensión “Panel de Cata de aceites de oliva
virgen, marca Mendoza”. Una de las iniciativas, liderada
por la experta Ing. Agr. Mónica Bauzá, es desarrollar
personas capacitadas para evaluar el aceite de oliva con
criterios internacionales. Si se compara con el vino y
la oferta educativa que existe en la provincia y el país
para que cualquier consumidor pueda al menos detectar
características organolépticas en un vino, el aceite en
este sentido recién está empezando.
“Creo que el consumidor argentino tiene una capacidad
enorme para cambiar hacia productos de muy alta calidad.
Ya lo hemos visto con el vino. En las décadas anteriores
se veía mucho volumen y poca calidad. Hoy, el consumidor
cambió, ahora quiere vinos de calidad y está dispuesto a
pagarlos. Con el aceite de oliva estamos al inicio de
este mismo proceso, donde el consumidor comenzará a
pedir más y más calidad”, aseguró Martinau.
Hugo Avena, dueño de la Bodega Atilio Avena, dijo que
“nosotros intentamos vender el aceite por los mismos
canales que el vino. El aceite lo hemos colocado en
México, Colombia y Brasil y se ha convertido en un
excelente acompañamiento”.
Fuente:
Gabriela Malizia. Área del Vino. Editec SRL
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