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Pablo Enrique de Rosas, del estudio De Rosas & Asociados
cree que la industria está en su mejor momento. “Creemos
que con la internacionalización de los negocios en la
industria, la calidad argentina esta a parámetros
internacionales. Ya estamos al mismo nivel de los demás
países del nuevo mundo del vino, Australia, Chile,
Sudáfrica, Nueva Zelanda” afirmó.
Carolina Fuller, gerente de Relaciones Institucionales
de Bodega Tapiz sostiene que “esta en una etapa de
crecimiento constante, con dificultades a sortear, con
lecciones que hay que aprender andando, ya que
históricamente no tenemos un backing que nos ayude. Si
podremos ver lo que han hecho países vecinos. Hay que
tener cuidado con el crecimiento desenfrenado y prestar
especial atención a que nuestro entorno paisaje y
economía no sufra en pos de atraer inversiones
extranjeras. Ya hemos visto como se ha alterado el
índice económico y lo cara que se ha puesto en algunos
aspectos Mendoza”.
Para Sabrina Cadelago, directora de Sabrina Protocolo el
futuro de la vitivinicultura será muy bueno, aunque no
deja de señalar que sólo sobrevivirán aquellos que
puedan planificar y financiar sus proyectos; hay que
tener en cuenta que son inversiones a largo plazo, en
donde no solo se invierte en el viñedo y en la
construcción de una bodega, sino que hay que invertir en
posicionamiento del producto en el mercado. Argentina
tiene una gran ventaja, “malbec”, ya es una marca
registrada muy importante cómo lo tiene Burdeos con su “merlot”,
Borgoña con su “pinto noir”, Australia con su “syrah”,
por ejemplo”.
“Los desafíos serán conocer más a cada uno de nuestros
mercados objetivos, hacer mayores inversiones en
tecnología a fin de ofrecer un producto de alta calidad,
asegurar esta calidad en el tiempo y aprovechar el
crecimiento del turismo enológico como herramienta de
comunicación y posicionamiento; manteniendo nuestra
característica diferencial con el resto de los países
vitivinícolas” sostuvo Marcela Lledo, Community
Relations Manager de The Vines of Mendoza
Ricardo Perrone de Frigorifico Aconcagua “el futuro de
la industria vitivinícola promisorio, asumiendo desafíos
de mercados, recreando la cultura organizacional de las
empresas, innovando permanentemente y sobre todo
focalizando que es lo que quiere el consumidor en cada
momento. La tecnología no va ha ser la dificultad a
vencer, ya que esta al alcance de todos por igual, pero
quien sepa e interprete las necesidades del consumidor
tendrá la ventaja comparativa”.
Luciano De Marchi de etiquetas De Marchi “si bien el
consumo interno está disminuyendo, tenemos la gran
oportunidad del mercado externo, que nos brinda nuevos
desafíos, ya que exportamos solamente el 14% de nuestra
producción. Personalmente creo que un constante
mejoramiento en la calidad de la uva nos permite
aprovechar el buen momento que el mercado encuentra en
los productores de los países del nuevo mundo”.
“En el corto y mediano plazo, el futuro de la
vitivinicultura es muy promisorio por la posibilidad de
aprovechar la buena inserción en los mercados externos y
continuar creciendo a tasas importantes. También por el
replanteo del mercado interno que pone al consumidor en
un lugar de preferencia, dejando de lado el tradicional
enfoque en la producción. En el largo plazo, el desafío
es la sustentabilidad del crecimiento y trabajar en el
desarrollo de la marca país para ayudar a que la
categoría se instale definitivamente en los mercados
externos con una identidad propia” indicaron desde la
empresa Caucasia Wine Thinking.
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