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Autor: Gabriela Malizia
Un buen número de bodegas emprendió mejoras de porte
durante el 2007. El sector inyectó fuertes sumas de
dinero en compra de viñedos, máquinas para producción y
en infraestructura para turismo. Algunas exponen sus
planes de expansión para el año que viene.
Este año se han registrado fuerte inversiones por parte
de las bodegas. Si bien no existe un censo que arroje
cifras exactas, un sondeo realizado por FINCAS entre
establecimientos vitivinícolas de distinta envergadura
muestra el esfuerzo de estas empresas por afianzarse en
un mercado que les exige mejorar y producir más.
Los casos hablan por sí solos. Tapiz, enfocó su esfuerzo
en la implantación de viñedos. El año que viene le toca
el turno a la bodega, con la compra de tanques para
pasar de 1,2 millones de litros a 1,5 millones.
Patricia Ortiz, propietaria de Bodega Tapiz, anticipó
que la firma desembolsará un millón de dólares en los
próximos tres años, entre la compra y cultivo de
viñedos. La familia empezó por casa y puso en producción
este año 40 hectáreas más en la tierra que tienen en
Agrelo. Además se hizo de 85 hectáreas en Cafayate
(Salta) para la plantación de uva Torrontés.
Para Tapiz, el Torrontés es el segundo varietal más
vendido. “Estamos en Disney, en los cruceros y en Japón
con esa variedad. Es por eso que este año fuimos a
visitar la zona de Cafayate y nos gustó, nos pareció que
era estratégico comprar, así que adquirimos una buena
porción de tierra inculta, un predio pegado al paraje
Yacochuya, al lado de las tierras que tienen Etchart y
(el famoso enólogo francés) Michel Rolland”, señaló la
empresaria.
Crecer en productividad
El arribo del grupo Sogrape a la firma Flichman se
consolidó este año con una importante inversión de U$S 2
millones en una nueva línea de embotellado y la
expansión de la capacidad de vinificación de la
compañía. “Las exportaciones de Finca Flichman han
crecido un 70% en facturación y 60% en volumen respecto
del primer semestre de 2006. Hoy estamos entre los
primeros cinco exportadores argentinos, por tanto
necesitamos mantener el crecimiento”, explica Adrián
Cura, jefe de Marketing de la firma.
La bodega comenzó de esta manera una ampliación del área
para producto terminado, insumos y oficinas. “También se
iniciaron las obras para instalar una segunda línea de
embotellado italiana de última generación que nos
permitirán sostener el crecimiento en términos de
productividad y los despachos a los diferentes
mercados”, enfatizó.
En una escala que supera su porte de bodega boutique,
Llihué invirtió este año cerca de $600 mil en ampliar su
producción de manera de poder cumplir a tiempo con sus
clientes. Esto pese a que los equipos que tuvieron que
comprar aumentaron un 30% cada año.
Gustavo Caligiore, enólogo de la empresa familiar,
explicó que la fuerte inversión respondió a la exigencia
de los importadores.
“Esto se hizo para soportar un plan comercial existente,
y el compromiso con los importadores que son el 70% de
nuestros clientes. Con esta inversión podremos elaborar
el doble de vino, y para el año que viene estimamos
llegar a las 100 mil”.
La bodega cambió el sistema de molienda, compró una
bomba y moledora nueva, e incorporó tanques de acero
inoxidable para ampliar la elaboración en 40.000 litros.
“Además ampliamos la bodega, que antes era chica.
Pasamos de 100 a 600 metros cuadrados, pusimos oficinas,
laboratorio, nave industrial y sector de molienda. El
edificio que existía quedó como depósito”, detalló
Caligiore.
Infraestructura y logística
La inversión más importante en dólares de este año entre
las bodegas consultadas corresponde a Trivento. La
filial argentina de la poderosa Concha y Toro de Chile,
continuó expandiendo marcas y estilos de vinos, y
realizó una fuerte inversión en infraestructura y
logística. Victoria Acosta, vocera de la compañía,
explicó que en 2007 se invirtió un total de U$S 15
millones.
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