|
¿La
mecanización es una ventaja para los vinos?
Autor: María Soledad González
La cosecha mecanizada es un gran dilema entre los
productores. Con detractores e impulsores del tema esta
es una gran apuesta en términos de dinero a la hora de
evaluar la posibilidad de usarla. No obstante, varios
países del mundo ya la han implementado. ¿Por qué
Argentina no se suma a la tendencia?
Con una mano de obra relativamente barata (comparada con
otros países del mundo) la prepoda y cosecha mecanizada
parece una inversión un poco complicada. Aunque algunos
aseguran que es más cara, para otros con grandes
promedios por hectárea resulta una idea atractiva,
especialmente si observan la reducción de riesgos y
costos.
Desde hace varios años, países como Chile, Estados
Unidos y Francia utilizan este tipo de maquinarias. El
porqué es muy sencillo, primero porque la mano de obra
es muy cara como para afrontar una cosecha y segundo,
pero no menos importante, porque la máquina cosecha
bastante más rápido que una cuadrilla de obreros de
viña.
La cosecha mecanizada
Aunque según los últimos datos del INV durante la
cosecha 2006 solo el 1% de los viñedos que se cosecharon
en la provincia de Mendoza fue por medio de cosechadoras
mecánicas, algunas tendencias indican que podría llegar
a convertirse en una opción.
A principios de enero, en declaraciones a diario de San
Juan, desde bodega Graffigna aseguraron que durante la
pasada vendimia probarían la cosecha mecánica en unas 70
hectáreas, propiedad de la bodega de Pernod Ricard. Así
se sumaron a las empresas que ya lo venían haciendo como
Peñaflor desde hace varios años, aunque todavía los
números en este sentido no son significativos y
constituyen en todo el país sólo un puñado de bodegas.
En países del nuevo mundo es mucho más común ver el uso
de este tipo de máquinas y herramientas, por lo tanto se
habla de una vitivinicultura más mecanizada que la que
actualmente tiene nuestra vitivinicultura comparada con
otras actividades agrícolas que se realizan en el país.
Consultada por Día a Día del Vino, la empresa Siembra
Neumática analizó el tema directamente con su proveedor
en Europa I.ME.CA.- SACAIA quienes aseguraron que “en la
actualidad, en Europa debido al costo de la mano de obra
y el aumento de hectáreas en las fincas se hace
necesario que todo sea mecanizado”. Desde Italia
aseguran que no es necesario una gran inversión si se lo
compara con los beneficios y ahorros a futuro de la
mecanización.
Así mostraron que las máquinas no sólo sirven para la
cosecha sino también para realizar labores culturales
dentro del viñedo como por ejemplo la prepoda. Según los
datos brindados por la empresa italiana una máquina
cosechadora en Europa ronda los 70.000 euros. En
Argentina, aunque algunas empresas la comercializan para
su venta, la principal forma de acceder a este tipo de
herramientas es a través del alquiler que ronda promedio
entre los $800 a $900 por hectárea.
Se calcula que para la vendimia se emplean unas 60.000
personas (entre las que se incluyen los obreros
permanentes de fincas) de las cuales entre 15.000 a
20.000 son obreros golondrina que vienen de provincias
del norte o de países vecinos. Datos provisorios del
Instituto Nacional de Vitivinicultura indican que de la
cosecha 2007 se levantaron unas 221.709 hectáreas, por
lo tanto esto demuestra la artesanalidad de la
industria.
Los pro y los contra
Todo tiene su pro y su contra o el ying yang de la
mecanización de la vitivinicultura. Entre las ventajas,
uno de los principales factores por los que algunos
productores que tienen uvas con un rendimiento un poco
mayor (desde los 120 quintales) podrían invertir en la
mecanización es porque de esta forma se evitan pasar por
los problemas típicos de la época de vendimia cuando
faltan los obreros para levantar la cosecha y además
porque reducen costos.
Los detractores de este tipo de máquinas aseguran que
disminuye la calidad del vino, ya que rompe el racimo
cuando lo cosecha. No obstante, durante la última Evico
uno de los vinos blancos que resultó seleccionado entre
las quince muestras representativas de la calidad de la
cosecha 2007 de toda la Argentina fue un producto
derivado de la cosecha mecánica, lo que deja algunos
interrogantes en este aspecto. Aunque es indiscutido que
los vinos de alta calidad enológica requieren del corte
de racimos en forma manual.
Otra de las debilidades que le atribuyen es que en
Mendoza para lograr una cosecha de este tipo hay que
cambiar en algunos casos el sistema de conducción y
adaptarlo para que la cosechadora pueda realizar su
trabajo, ya que los técnicos aseguran que se necesita
que el cordón de racimos esté a unos 50 u 80 centímetros
del suelo. Para esto tanto desde el INTA como algunos
otros productores independientes han desarrollado
sistemas de conducción que permiten el paso de la
máquina como los siguientes beneficios:
Ybm INTA
- Aumenta la superficie foliar expuesta potencial y por
lo tanto la recepción de la radiación solar a nivel de
hojas y racimos.
- Aumenta el potencial enológico de las uvas y el nivel
de la producción.
- Permite la mecanización de prácticas culturales como
poda y cosecha.
Actualmente se conducen experiencias sobre la
adaptabilidad del Ybm INTA al proceso de transformación
de parrales a sistemas articulados con división de
canopia y prestación cultural múltiple.
Este sistema ha sido aceptado como sistema de conducción
de la vid para producción de uvas de alto potencial
enológico por el GESCO (Grupo de Estudios sobre Sistemas
de Conducción de la vid) AGRO Montpellier Francia.
Sistema Ramé
El productor mendocino de la zona de Rivadavia Luis
Ramero desarrolló un innovador sistema de conducción de
vid, donde la canopia se divide y suspende. Se trata de
una estructura que permite guiar la cepa de forma tal
que se obtienen cordones suspendidos con orientación
vertical de su follaje, permitiendo que con una sola
hilera de postes se obtengan finalmente dos cordones de
uvas.
Las principales ventajas de este sistema son:
- La distribución de la canopia favorece la ventilación
que contribuye a mejorar el comportamiento sanitario del
cultivo.
- Permite que la cepa se equilibre en forma natural con
una brotación homogénea.
- Se aumenta el potencial enológico de la uva con un
mayor nivel de producción.
- Su diseño permite una importante mejora en las
condiciones de las labores culturales, reduciendo los
costos de las mismas en un 40%.
- El sistema Ramé permite la colocación de tela
antigranizo, sin la necesidad de realizar grandes
modificaciones estructurales. Ahorrando en el costo de
colocación más de un 50%.
María Soledad González
|