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Vinos
orgánicos: Crecen las certificaciones, pero no el
consumo (27/09/2007) - Autor: María Soledad González
Entre 2005 y 2006 la superficie de viñedos con
certificación orgánica creció un 105%. En Estados Unidos
la venta de productos orgánicos ya representa el 3%. En
nuestro país, todavía el consumidor no los tiene
registrado, pero el mercado es incipiente. Casi la
totalidad de la producción de las bodegas argentinas es
enviada al exterior.
En el exterior, el mercado de vinos orgánicos crece a
grandes pasos. Estados Unidos y la Unión Europea se
encuentran a la cabeza de este estilo de vida que busca
volver a las bases, es decir, a lo natural. En contra de
los pesticidas, herbicidas y fertilizantes sintéticos en
el producto final, los expertos aseguran que a las
papilas gustativas la diferencia es casi imperceptible.
El verdadero factor diferenciador está más relacionado
con el proceso por el cual se llegó al producto final
que con las características organolépticas del mismo.
Entonces, los que consumen estos alimentos hablan de un
nuevo estilo de vida.
Según los datos del Servicio Nacional de Sanidad y
Calidad Agroalimentaria (Senasa) en todo el país existen
2.990,82 hectáreas de vid orgánica. Mendoza se encuentra
primera produciendo unos 17 millones de kilos de uva,
seguida por San Juan con un poco más de 4 millones de
kilos, mientras que La Rioja es tercera, con 330.000
kilos.
“En Argentina hay muy poca conciencia del producto
orgánico. En la actualidad estamos produciendo unos
250.000 litros de vinos, donde el 85% de la producción
se destina a exportación. Hoy vendemos en el mercado
interno una botella de 20 pesos, pero los mercados más
fuertes son Buenos Aires y Córdoba donde hay lugares
específicos y restaurantes de tipo orgánico”, comentó
Marcelo Allisiardi, gerente de planta de VinEcol, que en
la actualidad exporta a Brasil, Perú, Costa Rica, México
Estados Unidos, Canadá, Bélgica, Alemania, Holanda,
Reino Unido y Suecia.
La percepción de Allisiardi coincide con los datos del
Senasa que muestran que en el 2006 sólo se destinaron al
mercado interno 980 litros de vino. Evidentemente el
negocio del vino orgánico encuentra lugar en el
exterior.
“Hay conciencia del beneficio del vino orgánico en
especial en Europa, Estados Unidos y Canadá. Allí se
valora el producto orgánico. La gente de clase media, en
estos países, destina dinero a consumir este tipo de
productos, en decir, comer sano. Allí se invierte y
valora un producto orgánico, y las familias buscan poder
consumir productos que son buenos y sanos para su
organismo”, comentó desde San Juan, Carla Nale, de la
bodega Fabril Alto Verde.
La producción de vinos orgánicos se da a lo largo y
ancho del país. Por ejemplo, en Bodega Cooperativa La
Riojana, el jefe de Marketing y Comunicaciones, Roberto
A. Monsalvo, aseguró que “en general los consumidores de
productos orgánicos o ecológicos tienen un fuerte
compromiso con la protección de la salud y respeto por
el medio ambiente, por la naturaleza. En el caso del
vino, la elección tiene la misma tónica, priorizar por
sobre todo el resguardo del medio ambiente”.
Autor:
María Soledad González
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