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Un estudio
presentado recientemente por la Asociación
Norteamericana de Economistas del Vino estudia el gran
proceso de cambio del país y lo muestra como la gran
revelación. El Malbec es uno de los grandes motores. Así
nos ven en Estados Unidos, el principal mercado para los
vinos argentinos.
La imagen del vino argentino sigue creciendo
fuertemente. Un reciente estudio de la Asociación
Norteamericana de Economistas del Vino (American
Association of Wine Economists) ha mostrado cuál es el
cambio y cuáles fueron las bodegas que han impulsado y
liderado este suceso.
El estudio fue liderado por el especialista Steve Stein,
miembro del Departamento de History de la University of
Miami. El extenso documento fue presentado en la
Conferencia “El Vino en el Mundo, Mercados, Turismo y
Globalización” (Del 5 al 7 de Junio, 2008 - BEM
Management School – Bordeaux en Francia). Allí muestra a
Argentina y al Malbec como un éxito y señala: “triunfo
del Malbec en la creación de una identidad argentina
internacional no ha pasado desapercibido para su vecino
trasandino. Chile ha tratado de comercializar el
Carmenere como su propio aporte único a los consumidores
de vino, tanto como Sudáfrica ha intentado establecer
una identidad propia a través del Pinotage. No obstante,
ninguno de los dos ha logrado equiparar el éxito del
Malbec de Argentina“.
“Entre una variedad de explicaciones para el ascenso del
Malbec, hay dos que sobresalen. Primero, el varietal le
da a Argentina una identidad singular en el mundo del
vino. “Nadie más tiene Malbec como nosotros,” declara la
ejecutiva de la industria Sofía Pescarmona. Tan “nuevo”
como distintivo, el Malbec argentino atrae al creciente
mercado internacional que busca experiencias diversas
relacionadas al vino. Por supuesto, la diversidad es una
cosa y producir un vino atractivo es otra. En ese
aspecto, el Malbec argentino ha recibido un enorme
refuerzo por parte del influyente crítico Robert Parker,
quien en 2004 proclamó que había alcanzado
“sorprendentes alturas en cuanto a calidad” y predijo
que en la década siguiente el Malbec ascendería “al
panteón de los vinos nobles”, señala otro de los
párrafos.
Este tipo de informes es bueno para nuestro país ya que
el mercado de Estados Unidos representa el 24% del total
de los envíos de vinos en valor, constituyéndose así en
el primer destino para las exportaciones argentinas
totalizadas en ventas a granel y fraccionadas, relegando
a la segunda posición a Reino Unido, en tercer lugar
Canadá y en cuarto lugar Brasil. En concreto: durante el
2007 se enviaron a este país 684.313.450 litros de vino,
lo que supuso ventas por 115.545.090 de dólares.
Stein sostiene en su informe que “los tres factores
clave para mantener el crecimiento exportador son los
mismos que dan cuenta del progreso de la última década:
precios competitivos; la fortaleza de la demanda de
mercados externos; y la identificación de los vinos
argentinos como especiales y meritorios de ser tomados”.
Argentina = Malbec
Dentro del informe el hecho de promocionar y asociar a
Argentina al Malbec se ve como un hecho muy positivo.
Con párrafos como este describe su opinión: “el Malbec
probablemente continuará siendo el motor de las ventas
internacionales, no quiere decir que las bodegas
argentinas se han dormido en los laureles. En los tres
últimos años, los líderes de exportación, incluyendo
Catena, Peñaflor (Trapiche) y Zuccardi, por mencionar
algunos, han comenzado a ofrecer una amplia gama de
diversos Malbecs en numerosos segmentos de precios,
desde los básicos hasta los íconos. El productor de alta
gama Catena, por ejemplo, se ha movido hacia abajo,
dirigiendo sustanciosos recursos hacia el desarrollo y
comercialización de su línea económica Álamos. Familia
Zuccardi ha avanzado en la dirección opuesta. Habiendo
entrado al mercado de exportación principalmente con
productos de nivel básico, la bodega se trasladó primero
al nivel medio con su línea Q y, más recientemente, al
segmento de íconos con la línea Z. Otro signo de la
diversidad dentro del Malbec han sido los lanzamientos
por parte de Catena y Trapiche de costosos Malbecs de
viñedos únicos, presentando vinos de viñedos de altura
con rendimientos de entre 1 y 1.5 tonelada por acre. (…)
Otra tendencia en alza en establecer las identidades de
una serie de Malbecs de especificidad regional, desde
las plantaciones de altura de Salta en el Norte hasta
las opciones de la región sur en la Patagonia”, Stein
deja claro su punto. Aunque algunos ya hablan de
promocionar otros varietales para no acotar el mercado.
En Argentina el Malbec se encuentra, según datos del
Instituto Nacional de Vitivinicultura, entre las
principales variedades tintas de vinificar con el
25,01%, seguido de Bonarda con 18,91% y el Carbernet en
tercer lugar con el 18,1%.
Desde Wines of Argentina, consultado sobre el tema,
Mario Giordano, su gerente, confirmó que se seguirá
promocionando tanto al Malbec en los tintos como al
Torrontés en los blancos, ya que son uvas que se
identifican con nuestro terruño.
“El Torrontés y el Malbec son variedades que se han
desarrollado en Argentina que tienen en nuestro país
características únicas. Argentina es sinónimo de Malbec”,
señaló Giordano.
El informe de la asociación mostró que “una fuerza
motriz del boom exportador de Argentina ha sido la
admirable calidad de sus vinos, especialmente la
atracción de su emblemático Malbec. Pero, dado que su
unicidad es un elemento clave del atractivo del Malbec,
¿es el encanto del vino en última instancia una moda
pasajera? ¿Se cansarán del Malbec los consumidores, con
el tiempo? ¿Debería la industria del vino argentina
continuar apostando sus fortunas ampliamente este solo
varietal exitoso o debería intentar promocionar nuevos
vinos en el mercado internacional?”
“La mayoría – continúa- de los expertos expresan
optimismo acera de los prospectos a largo plazo para el
Malbec. Entre los entusiastas se encuentran algunos de
los críticos y consultores más influyentes del mundo del
vino. Recordemos que Robert Parker apenas evocó la
imagen de una moda pasajera al afirmar que durante la
próxima década el Malbec ocuparía un lugar en el
“panteón de los vinos nobles”. El representante
argentino de Parker, Jay Miller, expresó opiniones
similares durante sus visitas recientes a Argentina:
“Para conquistar el mercado, Argentina debería continuar
promocionando el Malbec…el Malbec es lo que distingue a
Argentina en la multitud…El Malbec es real, no es algo
que vaya a pasar de moda…El Malbec tiene aún potencial
para crecer, porque desde sus vinos de menor rango de
precio hacia arriba, ofrece muy buenas opciones.” El
reconocido consultor francés Michel Rolland es aún más
categórico en su apoyo: “No hay razón para que Argentina
cambie de varietal. Está funcionando tan bien con el
Malbec que no veo por qué debería probar otra cosa.”
Autor: María Soledad Gonzalez
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