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Autor: María Soledad González
A principios de noviembre llegarán a Mendoza
especialistas de todo el mundo, quienes analizarán la
situación del turismo vitivinícola de nuestro país y
compartirán sus casos exitosos.
Organizado por Bodegas de Argentina, junto a la
Secretaría de Turismo de la Nación y el MIF BID/Fomin,
el 5 de noviembre se llevará a cabo el segundo Seminario
Internacional de Turismo del Vino, en el Auditorio Ángel
Bustelo.
Steve Burns (Estados Unidos), Enrique Meyer (Argentina),
Luis Vicente Elías Pastor (España), Mónica Figuerola
(España), Peter Smith (Estados Unidos), Juan Carlos Pina
(Bodegas de Argentina), Thomas Wilkins (Chile), Iole
Piscolla (Italia) y Gabriel Fidel (Argentina) serán los
expositores de este seminario. Ellos serán los
encargados de desarrollar los siguientes ejes temáticos
del evento: características de la venta de destinos de
turismo del vino. Desarrollo de productos enoturísticos.
Experiencias internacionales de Rioja, la Toscana,
Región de Colchagua y Napa Valley.
El enoturismo en Argentina
FINCAS tuvo la posibilidad de entrevistar a estos
importantes expositores, quienes nos brindaron su
opinión sobre el negocio del turismo del vino en nuestra
región.
“Tengo la impresión de que el turismo vitivinícola en
Argentina tiene un tremendo potencial y va por el camino
correcto. Es una actividad nueva en esta parte del
mundo, y hay que adaptarla a nuestra cultura, que es lo
que finalmente nos va a diferenciar de otras regiones
vitivinícolas del mundo, y que es lo que los turistas
esperan encontrar. Creo que es un error intentar
parecerse a Napa o Bordeaux. Mejor es potenciar nuestra
gastronomía, artesanía, folclore e identidad y asociarla
a nuestros vinos”, aseguró Tomas Wilkins B., managing
director de Viñas de Colchagua, Ruta del Vino de
Colchagua y Colchagua Wine & Tours, de Chile.
Por su parte, Peter Smith, de Avalon Wine Tours, agregó
que “Argentina está emergiendo en Estados Unidos y el
enoturismo de su país está naturalmente comenzando a
ganar en reconocimiento. Todavía hay un montón de
precaución de parte de los turistas norteamericanos de
venir a Sudamérica, ya que lo consideran un lugar
peligroso para viajar. El público norteamericano se
sorprende cuando se encuentra con buenos estándares de
hotelería en Argentina, aunque las agencias de viajes
especializadas y los turistas más experimentados son
concientes de lo que el país tiene para ofrecer”.
Mientras que el 2006 marcó una cifra record en
enoturismo, según las últimas estadísticas realizadas
por la Comisión Nacional de Turismo Vitivinícola de
Bodegas de Argentina, en el primer semestre de 2007 se
registró un incremento del 40% promedio en todo el país,
comparado con el mismo período del año anterior. Si bien
el mes pico de la temporada alta presentó disminución,
lo más interesante del incremento general es que la
marcada estacionalidad que caracterizó al año 2006 y
anteriores no se manifestó durante lo que va de este
año, por lo que se supone que el 2007 dejará un saldo
positivo.
La italiana Iole Piscolla, periodista y especialista en
turismo en la zona de la Toscana en Italia, sostuvo que
“hoy necesitamos pensar el turismo del vino, como la
cultura del vino, en relación a la exigencia de
representar y promocionar la comunidad local y promover
la educación ambiental. Promover el conocimiento de la
identidad local a través de los operadores y habitantes
propios del territorio. Promover el turismo, la buena
recepción y dar una mejor posición a los vinos a lo
largo de todo el año, ofrecer nuevos lugares y luego
gestionar esto valorizando el turismo del vino en un
territorio no abordado tradicionalmente”.
Las debilidades argentinas
Evidentemente, el enoturismo es una de las actividades
que ha tomado vuelo en los últimos años y por supuesto
como todo nuevo emprendimiento surgen las dudas.
Tomas Wilkins afirmó en este sentido que “las
debilidades del Turismo Vitivinícola de Mendoza están
dadas por la lejanía de los grandes centros urbanos.
Buenos Aires y Santiago de Chile están lejos, por lo que
no cuenta con el componente de ser una escapada de fin
de semana para el turismo interno o nacional. Por otro
lado, creo que la señalética caminera actual es
deficitaria, lo que para un foráneo de Mendoza es
complejo”.
Mientras que para Smith es muy importante el diseño de
una estrategia dirigida a los distintos tipos de
turistas y también pensada en función de los vinos que
comercializa la bodega y los públicos a los que quiere
llegar. “Es importante para las bodegas definir el
mercado potencial según sus necesidades. Un productor de
grandes cantidades de vino de bajo o mediano precio,
busca un mercado de base más grande, por lo tanto
resulta lógico proveer un lugar para recibir visitantes
en forma masiva. Este tipo de turistas serán traídos a
la bodega por operadores de viajes y por general no
tendrán idea de donde van a ir. Para conseguir el máximo
beneficio es muy importante asegurarse que los
visitantes tengan información sobre donde comprar el
vino cuando lleguen de regreso a casa”, dijo Smith.
Y agregó : “es distinto el caso de los turistas que
llegan por medio de un tour privado o independientemente
por que son ellos quienes han pensado detenidamente el
viaje y han hecho un gran esfuerzo para llegar a la
puerta de su bodega. Por lo tanto deben ser tratados
como verdaderos VIP por que serán en el futuro los
embajadores de la marca y el vino. En este sentido hay
que asegurarse que estos lleven el contacto del
distribuidor a sus países”.
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