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“Argentina
podría exportar vinos por 920 millones de dólares en
2010” (30/08/2007) - Autor: Laura Saieg
El director del Área del vino, Javier Merino, fue el
encargado de abrir el Foro Internacional Vitivinícola,
en donde profundizó acerca de “La situación competitiva
de la vitivinicultura Argentina”.
Los principales hallazgos del estudio que realizó
Bodegas de Argentina y que presentó Javier Merino
fueron: “En primer lugar hay factores externos
internacionales en los que Argentina se ha sumado
adecuadamente, como es el caso del crecimiento del
mundo, empujado principalmente por China e India que son
las economías más grandes que vienen creciendo a tasas
de alrededor del 10% y la globalización que ha crecido
en materia de tecnología y comunicación. En segundo
lugar, hay variables macroeconómicas que han hecho
posible esto, como es el caso del tipo del cambio, a
partir del 2002. Así como también creo que las bodegas
han sabido aprovechar esta ventaja competitiva y ha sido
absolutamente racional desde el punto de vista
microeconómico, es decir, que han invertido en aquello
que hay que invertir que es calidad y básicamente
promoción externa adecuada y por lo tanto estas son
recetas que parecen ser muy contundentes y muy fuerte
para seguir adelante”.
Del mismo modo, mirando a un futuro el director del Área
del Vino dijo que “hay que tener en cuenta que con el
paso del tiempo hay diversos factores internos de
competitividad internacional que perjudican el mercado
por lo que se va a ser difícil mantener la
competitividad en el tiempo”.
Principalmente uno de los factores de inestabilidad es
el crecimiento de los precios y en segundo lugar el
factor dominante es la necesidad de inversión que tiene
el sector y la poca disponibilidad de financiamiento,
que es baja en valores absolutos y también comparada con
nuestros competidores directos, entre ellos Chile,
Australia, EEUU y países de la zona del euro.
Esto no es sólo una problemática de la industria del
vino sino también de la economía en general. En el caso
de las bodegas el volumen de inversión es tan grande,
que a la larga va a perjudicar la competitividad.
“En sector de la vitivinicultura se necesita estabilidad
e inversión a largo plazo y lamentablemente esta ha sido
la gran falencia en la Argentina, por lo tanto esta es
una condición por la que nos tenemos que decidir. Por un
lado en materia internacional hay que seguir exportando
y por otro lado la inestabilidad que la Argentina tiene,
que de algún modo, hay que ir eliminando de la agenda”,
comentó Javier Merino.
Con respecto al crecimiento que de la industria, Merino
puntualizó: “Creo que se ha avanzado mucho. Nuestro
crecimiento es muy favorable ya que el mundo nos esta
comprando vinos, pero lamentablemente hemos perdido
grandes cantidades de oportunidades por no hacer muchas
cosas bien”.
La rentabilidad en bodegas
Según el estudio presentado por Merino, las bodegas
medianas grandes son las que más rentabilidad tienen ya
que están más asentadas y concentradas en el mercado,
además que enfocan en poca marcas las ventas totales por
lo que tienen recursos financieros para disponer de los
mercados y en las marcas para poder promocionar
adecuadamente”.
“También las bodegas boutique tienen una alta
rentabilidad. Este tipo de bodegas se deben enfocar
mucho más en el mercado y en marcas, esto es muy
importante tanto en inversión de personal como de
recurso humano, pero se logran rentabilidades
importantes”, explicó Merino.
El aumento de tamaño es el camino a mayor rentabilidad.
La rentabilidad promedio de las pequeñas es 1,2%; de las
medianas, 2,3% y de las grandes, 3,4%.
Las bodegas más grandes basan su crecimiento en la
exportación, las medianas tienen un alto componente de
mercado interno y en el caso de las pequeñas hay dos
categorías diferenciadas: las que se enfocan a productos
de alto valor y logran rentabilidades parecidas o más
elevadas que las grandes y las que participan de tres
mercados (uva, granel y fraccionado) que logran
rentabilidades bajas.
Existe una asociación directa entre tamaño y cantidad de
mercados que se atienden. Por lo tanto, aumentar tamaño
significa aumento significativo de estructura comercial.
A pesar de ello se advierte en las bodegas de menor
tamaño un desenfoque importante lo que no es compatible
con la competitividad.
Laura Saieg
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